Piramide alimentaria
La nueva pirámide alimentaria de Estados Unidos, recientemente publicada por el Departamento de Agricultura de ese país, ha introducido cambios significativos que han generado debate debido a su enfoque y a la forma en que se presentan visualmente. Según la experta en dietética y nutrición Lina Granell, esta actualización responde a la necesidad de revisar las recomendaciones en una sociedad donde el 70% de la población adulta padece sobrepeso u obesidad y uno de cada tres adolescentes tiene prediabetes.
A continuación, se detallan los cambios y características principales de esta nueva guía:
1. Enfoque en la “comida real” y reducción de ultraprocesados
Uno de los puntos más positivos de la nueva pirámide es su alineación con las tendencias nutricionales internacionales al priorizar el consumo de comida real. La guía busca limitar drásticamente el consumo de alimentos ultraprocesados y productos refinados, promoviendo en su lugar materias primas y alimentos menos intervenidos industrialmente.
2. Predominio de la proteína
En la representación visual de la nueva pirámide, destaca notablemente el consumo de proteína, especialmente de origen animal, como el pollo. La guía escrita recomienda una ingesta diaria de entre 1,2 y 1,6 gramos de proteína por kilo de peso. Sin embargo, la experta citada en las fuentes critica este aspecto por dos razones:
• Fomento de proteína animal: Se prioriza la carne (incluyendo carnes rojas y de cerdo) sobre la proteína vegetal (legumbres, frutos secos), la cual apenas tiene presencia visual en la imagen.
• Generalización: La guía ofrece una recomendación general de proteína para toda la población, sin considerar que las necesidades nutricionales deben ser personalizadas según el estilo de vida, la edad y las patologías de cada individuo.
3. Grasas y lácteos
La pirámide incluye cambios en la percepción de ciertas grasas y productos lácteos:
• Grasas: Por primera vez, se le da un lugar central al aceite de oliva virgen extra y al aguacate, elementos que no eran habituales en las guías estadounidenses anteriores. No obstante, conviven con grasas saturadas como la mantequilla, cuyo consumo se sigue recomendando minimizar.
• Lácteos: Se ha incorporado la recomendación de consumir lácteos enteros y naturales, así como lácteos fermentados (como el kéfir o el yogur natural) para favorecer la microbiota.
4. Contradicción en los hidratos de carbono
Existe una confusión visual importante respecto a los granos enteros (hidratos de carbono). En la imagen de la pirámide, estos aparecen en la punta (la parte más pequeña), lo que sugiere que deben consumirse lo menos posible. Sin embargo, la guía escrita contradice la imagen, recomendando entre dos y cuatro raciones diarias de granos enteros según el estilo de vida. Esta falta de coherencia entre la imagen y el texto ha llevado a interpretaciones erróneas en redes sociales.
5. Estilo de vida y factores psicosociales
Al igual que la pirámide alimentaria española, la versión estadounidense ha empezado a incluir conceptos que van más allá de la dieta estricta, situándolos en la base de la pirámide como pilares de la salud. Estos incluyen:
• Favorecer el descanso adecuado.
• Práctica de mindfulness y mantener un estilo de vida activo.
• Fomento de la cocina casera y el consumo de productos de proximidad (comercio local).
Críticas de los expertos
A pesar de los avances, la fuente señala que la pirámide no cuenta con el respaldo de las universidades ni de la academia de nutrición de EE. UU., ya que proviene directamente del Departamento de Agricultura. La experta Lina Granell concluye que el modelo de la pirámide está quedando desactualizado como herramienta educativa, sugiriendo que es preferible utilizar modelos como el Plato de Harvard, que propone una distribución más clara: mitad del plato de verduras, un cuarto de proteína y un cuarto de hidratos de carbono.

